Algunos autores llegan a sostener que el hombre ha sido desposeído de su paternidad y que el varón es el “sexo débil” de hoy. “Hemos pasado del reino de los padres al reino de las madres” (Sullerot, 1992). “Lo que yo deseo -escribe esta feminista- es tratar de comprender y explicar el ocaso de los padres al que asistimos en la actualidad, ocaso que afecta a la vez su condición civil y social, su papel biológico en la reproducción, su papel en la familia, su imagen en la sociedad, a la idea que se hacen ante sí mismos de la paternidad, de su dignidad, de su deberes y de sus derechos, a su propia percepción de su identidad como padres, al modo como sienten sus relaciones con las madres de sus hijos y con las mujeres, y a la forma en que imaginamos el futuro de la paternidad (...). La madre se ha convertido en un progenitor completo que desempeña todos los papeles; el padre es aún un progenitor insuficiente”.
Sullerot, pues, defiende la necesidad del nacimiento de un nuevo padre. Se trata de un padre que nunca más sea desterrado de su escenario natural que es el hogar, porque el hijo, sobre todo el varón, necesi-ta de la presencia emotiva, cognitiva, espiritual y, por supuesto, física del padre.
Sin embargo, nuestro mundo parece organizarse de forma contraria a la necesaria presencia del padre. Una de las circunstancias que más directamente está implicada en la ausencia del padre es el divorcio. Con este, se ha aumentado el número de familias monoparentales en las que, con mucha frecuencia, el padre es el gran ausente. Por poner un ejemplo, en Estados Unidos diecisiete millones de niños viven en familias constituidas por un solo padre; en el 90% de esos hogares el padre está ausente.
En México, en un tercio de las familias mexicanas está ausente la figura paterna, y en el resto, donde los varones sí están presentes y sus esposas trabajan, solo la cuarta parte colabora en las labores domésticas y el cuidado de los hijos, (INEGI 2000 http://www.hazpolitica.org/noticias/index.phtml?id=64). Al cuidado de ellos, los esposos invierten en promedio 12.5 horas semanales, y sus cónyuges, 21 horas.
No cabe duda de que el hecho que el hombre sea el que mayoritariamente lleva los recursos necesarios para sacar adelante a la familia hace que se aleje muchas veces de esta. Si tenemos en cuenta el horario laboral y las distancias que separan al padre de su casa, especialmente en las grandes ciudades, es lógico que su presencia en el hogar esté muy limitada. Pero muchos padres están ausentes más de lo que debie-ran y no les falta la junta imprevista en la oficina que sirve de coartada fácil para irse a tomar algo con los amigos o para huir de los problemas que se presentan en casa.
Pero estos datos están lejos de indicar de modo taxativo que esta es la situación general de todos los padres. Hay muchos que día a día pelean por llegar a tiempo a casa, por evitar un viaje de trabajo en el único fin de semana que se tiene para disfrutar con la familia, que buscan compartir con su mujer la responsabilidad de educar a sus hijos. Estos papás saben que su paternidad es una tarea muy enriquecedora para los hijos.
La tarea de papá
La influencia del padre en sus hijos comienza ya desde el embarazo. En esas etapas iniciales, el hijo percibe mucho la influencia del padre. Collin y sus colaboradores (Dunkel-Schetter, Lobel, Scrimshaw, 1993) mostraron que el apoyo recibido del padre del niño durante el embarazo estaba relacionado con la escala de Apgar del bebé (puntuación física del estado del bebé en el momento después del nacimiento).
Por otra parte, está comprobado que aunque los padres en general dedican menos tiempo que las madres en la relación con sus hijos, sin embargo, la calidad de estas interacciones es diferente. Las madres se orientan a actividades que van más ligadas al cuidado de los hijos (cf. Kotelchuck, 1976), mientras que los padres tienen una mayor habilidad para interactuar con sus hijos en lo relativo a actividades sociales y de juego. Lo anterior ha sido verificado en padres australianos e ingleses (cf. Rusell, 1982; Richards, Duna y Antonis, 1977). De esto se deduce que, en este aspecto, el comportamiento del padre es más activo y estimulante para el desarrollo de los hijos.
Por poner un ejemplo, nos puede resultar interesante analizar la interacción de los padres en el primer año de vida. Por su parte, las madres estimulan más el desarrollo verbal, mientras que los padres emplean recursos como los movimientos físicos y los juegos creativos (Power y Parke, 1981; Pedersen, Anderson y Cain, 1980).
De modo que los hijos aprenden de sus padres un modelo de comportamiento más apropiado para las actividades físicas, también los padres desarrollan más el interés del hijo por el conocimiento de las cosas (desarrollo cognitivo).
Y es que la dedicación del padre a la educación de los hijos no solo pasa por el comportamiento y el ejemplo apropiado como progenitor (responsabilidad, honradez, etc.), o por la necesaria relación paterno filial (comunicación, atención a los hijos), o por el compartir más o menos las responsabilidades parentales con la mujer (ayudar en las tareas del hogar, entre otros), sino por ser, junto con su esposa, el primer y más cercano educador de su hijo.
Esta tarea no es fácil, y está hoy salpicada de dificultades, pero los padres están en condiciones de aceptar este reto. Para satisfacerlo cumplidamente, hoy surgen iniciativas que apoyan, desde distintos ángulos, las tareas propias de la paternidad. Existen escuelas de padres, cursos en universidades sobre matrimonio y familia o institutos como el Papá-Institut (Daddy Institute http://www.papainstitut.de/english-abstract/vaeter/work-life-balance/daddy-institute-for-good-fatherhood.html) de reciente fundación (2007), creado para ofrecer servicios que promueven la buena paternidad. Este instituto en concreto, incluye el desarrollo de proyectos, asesoría y consejo para políticos y organizaciones o padres de familia; brinda comunicación interdisciplinar que liga teoría con experiencia; sugiere publicaciones y lecturas, entre otros.
Este tipo de institutos y, en concreto el Daddy Institute, se fundamentan en bases científicas que demuestran que:
Detrás del Daddy Institute se encuentra un papá: Eberhard Schäfer, nacido en Berlín, Alemania, en 1962. Graduado en Ciencias Políticas (1991, Freie Universität Berlin), desde el año 2002 dirige el proyecto Family Education for Fathers (Educación fami-liar para padres). Entre sus diversas obras destaca Il manuale del papa (El manual del papá).
Este instituto es un ejemplo de como hoy los padres varones quieren acompañar y educar a sus hijos de modo activo y quieren dedicales lo mejor de su tiempo para mostrarles todo su amor. Su ejemplo no se puede quedar en el vacío. Nos encontramos en el tiempo adecuado para desarrollar, entre todos, políticas y sistemas de educación y de trabajo más acordes con la trascendente tarea de la paternidad.
viernes, 29 de mayo de 2009
Un nuevo padre. Pa-paternidad
Donación de órganos, un regalo de vida
"Una persona puede salvar o mejorar la vida de otras 12 personas".
Un trasplante de órgano exitoso es un hecho extraordinario, en el que el paciente recupera la vida con mejores condiciones de salud, y el donante proyecta la suya en la esperanza que sostiene un acto solidario que tras-ciende la vida que conocemos.
La Organización Nacional de Donación y Trasplante (ONDT) del MINSA confirma que solo en Lima existe una larga lista de espera que no pueda ser atendida. Unas cinco mil personas esperan por un órgano para poder vivir.
A continuación presentamos los testimonios de personas que sufrieron de cerca esta situación y hoy están dedicados a que más personas acepten dar un regalo de vida: ser donantes de órganos.
Faltan donantes y una legislación adecuada
José Quevedo O. tenía el hígado tan deteriorado por una grave afección que los médicos diagnosticaron un año de duración funcional a este complejo órgano. La solución era un trasplante al que deci-dió ser sometido, y se preparó para ello.
Tras la intervención quirúrgica recuperó la salud y su vida cambió. Desde hace trece años su principal dedicación es su familia, pues descubrió que no es lo económico sino el vivir los valores, los que te permiten una vida feliz. Con su testimonio, Pepe -como lo llaman sus amigos- nos exhorta a ser “de los pocos que pueden dar un regalo de vida”, a ser un donante de órganos.
¿Cómo asumió el diagnóstico que necesitaba un trasplante de órgano?
Fue en el Jackson Memorial Hospital de la Universidad de Miami donde me dijeron en forma terminante que mi alternativa de vida era un trasplante hepático, y que mi hígado tenía más o menos un año de duración funcional. En ese mismo instante, ante la pregunta del médico si estaría dispuesto, tomé la decisión inmediatamente y fui revisado por el médico jefe de transplantes del hospital, que me dijo: "Nos vemos sobre la mesa" y pasé a lista de espera. Era el 1º de setiembre de 1995.
¿Qué recomendaría a las personas en dicha situación?
Los pacientes con cirrosis hepática de cualquier índole deben tomar la decisión en el acto, sin cobardías; si desean seguir viviendo deben ir a un gastroenterólogo especialista en hígado, hepatólogo (no hay muchos) y hacerse los análisis para llegar al transplante en óptimas condiciones… y no en la última fase, donde casi es imposible la supervivencia. Al paciente que duda o esté con indecisiones se le debe respetar su decisión de morir.
¿Por qué ser donante voluntario de donación de órganos?
Ser voluntario de donación de órganos, te eleva a un estatus superior, te convierte en uno de los pocos que puede dar un regalo de vida. Para la familia del donante es sentir que parte de su ser querido aún vive en otro cuerpo, que gracias a la do-nación, otro ser humano puede tener otra oportunidad de vida.
Desgraciadamente, esto no sucede con frecuencia en nuestro país, donde no se respeta la intención del donante. En muchas ocasiones es la familia del fallecido, consternada por el dolor, la que toma la decisión de no donar. De igual forma, en las clínicas particulares no existe una persona encargada de plantear esta opción, ni se brinda información adecuada para que Procura, asociación encargada de recibir los órganos, pueda hacer todos las gestiones necesarias, con la debida anticipación y recibirlos antes que comiencen a deteriorarse. Lamentablemente, también nos hemos topado con un sinnúmero de parientes que, aun muerto su ser querido, pretenden ganar algo a costa de él, diciendo ¿“y yo que gano”? Que Dios los perdone.
¿Qué significa hoy la vida para usted?
Mi vida hoy después de casi 13 años de transplantado, es otra. Arreglé toda la parte económica y luego me dediqué a mi familia, a mi hija, a forjar un futuro diferente donde los valores sean los que te permitan ser feliz, hacer feliz a tu familia, reencontrarte con Dios y ser su amigo, sin dejarle de agradecer nunca por lo que te dio, preguntándole que más puedes hacer por tus hermanos.
¿Qué opina su familia?
Mi familia siempre me apoyó, la verdad es que no estaría aquí si no hubiera sido por mi esposa, mi hija, mi madre y demás familiares que siempre estuvieron pendientes de mí. Ahora me toca el darles felicidad, el decirles cuánto los quiero y tratar de que ellos comprendan también qué linda puede ser la vida si sabes cómo vivirla.
Vivir con esperanza en un mundo incierto
Valeria Cevallos tenía 19 años cuando la vida la sorprendió. “Con todo el mundo por delante”, como se suele decir a los jóvenes de esa edad, la realidad no consideró sus planes de un futuro de éxito y la golpeó de frente. Como ella misma comenta, después de saber que el único riñon que le funcionaba solo trabajaba al 17%, que necesitaba un trasplante renal y someterse a un tratamiento de 4 veces al día de diálisis, decidió seguir las indicaciones médicas “aunque no sea tan fácil”.
Fue entonces cuando las interrogantes empezaron, y no había respuesta... “¿por qué a mí?”. “Es difícil cuando el futuro se ve incierto, casi opacado, cuando sientes que en verdad cada segundo cuenta”.
“Llenarte de limitaciones a esa edad son frustraciones que pueden dejarte sin esperanzas” afirmaría con el tiempo. Sin embargo, ella misma relata que fue Dios quien le enseñó a sacar esa fortaleza que todos llevamos dentro. “Tenía que tenerla por mí y por la gente que me ama”, añade.
Valeria comenta que “la parte más difícil es la gran espera, entrar en una larga lista a la que miles de personas que necesitamos un trasplante nos aferramos”. “Es como entrar en un juego de azar donde lo único que no se puede perder son las ganas de seguir luchando”. Fueron muchos años de sufrimiento, angustia y miedo. Pero al fin llegó el trasplante. “Alguien que no conozco fue quien me salvó la vida”, cuenta muy agradecida por esta persona que decidió donar “algo de ella para salvarme a mí”.
“Ahora tengo la oportunidad de estar con la gente que amo, y sobre todo de ha-cerles saber la importancia de recibir un traplante, y ser capaz de alcanzar lo que deseo porque estoy viva”, refiere.
Miles necesitan ayuda
“Lamentablemente –continúa- el sufri-miento no era solo mío, sino también el de mucha gente que sigue esperando. Miles de niños, jóvenes y adultos que necesitan de un trasplante”. “Niños que incluso antes de tener uso de razón ya padecen a la espera de un donante, y jóvenes que tienen que renunciar a sus estudios para seguir con un tratamiento que conlleva enormes sacrificios”, señala Valeria.
No es extraño tampoco ver a personas adultas y especialmente a ancianos que por falta de donantes se les niega la posibilidad de recibir un trasplante para atender a los más jóvenes, y deben resignarse a esperar algo que quizá no llegue.Desde hace seis años Valeria Cevallos es una paciente trasplantada renal. En la actualidad ella sigue participando en diversas campañas a favor de la donación de órganos en nuestro país.
Situación de los pacientes
La Dra. Carmen Constanza Fajardo Ugaz, médico cirujano cardiovascular y de torax, master en Administración de Servicios de Salud, master en Organización y Gestión de Trasplantes, nos brinda un alcance sobre el panorama de los pacientes que, a pesar de todo, aguardan con expectación la siempre buena nueva de un donante solidario en nuestro país.
¿Cuál es la situación de las personas que están a la espera de un donante?
Son pacientes con enfermedades terminales que en algunos casos, como los renales, están permanentemente dependientes de una diálisis para seguir viviendo; mientras que otras van empeorando día a día.
¿Cuántas personas pasan actualmente por este problema?
No hay estadísticas exactas pero el número de pacientes en espera de algún tipo de trasplante, listos para recibirlo, es aproximadamente de 300. El número total es mayor, pero deben pasar por una serie de estudios previos a entrar a la lista de espera.
¿Por qué es importante ayudarlos?
¡Porque de nuestra ayuda depende su vida! y aunque uno se encuentre en un momento muy doloroso, el donar los órganos de nuestro familiar muerto es un acto de amor, de solidaridad para con nuestros semejantes.
Ante la gravedad de estas circunstancias ¿cómo se las alienta y se les motiva?
En este tema el papel de la familia es muy importante, pues el paciente no solo necesita el apoyo médico sino también el apoyo psicológico. Se les puede hacer participar en actividades de difusión de la donación y trasplante.
¿Cómo debemos hacer para inscribirnos como donantes voluntarios?
Al momento de sacar o cambiar el Docu-mento Nacional de Identidad (DNI), la persona debe manifestar que quiere ser un donante de órganos. Pero más importante aún es que se lo hagan saber a sus familiares, para que estos cumplan su voluntad.
¿Cuál es el procedimiento médico a seguir, una vez ubicado el donante?
Cuando la familia acepta, se inicia el proceso de donación y trasplante. Al donante se le realizan los análisis requeridos y se convoca al equipo que realizará la ablación de los órganos.
¿Cómo se maneja a los familiares del paciente terminal que se registró en su DNI como donante, para que decidan cumplir su voluntad?
Existe un equipo especializado en la solicitud de la donación, llamado Coordinador de Trasplantes, ya que hay que conside-rar el difícil momento que están pasando los familiares. Ayuda mucho la presencia del médico tratante.
¿En qué lugares del país están capaci-tados para realizar los transplantes?
En Lima están los hospitales Edgardo Rebagliatti, y el Guillermo Almenara; el Aguinaga de Chiclayo, Carlos Seguín de Arequipa, y el hospital del Cuzco. Todos estos pertencen a Essalud.
También está el Hospital Cayetano Heredia, y el Instituto Nacional de Oftalmología ( INO) que pertenecen al Ministerio de Salud (MINSA).
jueves, 28 de mayo de 2009
Mimar sin engreir
"Es muy distinto dar valoración y cariño que volver a nuestros hijos esclavos de su temperamento".
Mimar y engreír son dos términos que con frecuencia se usan para calificar la misma acción: dar exceso de afecto y protección a una persona.. Sin embargo, hay diferencias sutiles entre ambas. Mimar consiste en dar cariño, caricias, halagos y tratar con mucho cuidado y delicadeza a una persona, en cambio engreír es consentir excesivamente y tratar con demasiada condescendencia a alguien. Ambos términos se usan más en referencia a nuestro trato con niños.
Todos los niños necesitan, para crecer sanos y emocionalmente estables, sentirse queridos y aprobados por las personas importantes en su vida. Esto ellos lo deducen de la forma como son tratados, son atendidos, son estimulados y son reconocidos como especiales. Necesitan recibir caricias y abrazos, frases cariñosas, estímulos positivos, y ser atendidos y complacidos en sus especiales necesidades y deseos. A esto llamamos mimar.
En cambio, lo que hacen algunos padres y abuelos, que es sobreproteger, implica hacerles cosas que ya están en condiciones de hacer por sí mismos, tomar por ellos decisiones y elecciones, dejar pasar situaciones que requieren correctivos. Decirles “sí” a un montón de peticiones que deberían ser “no” para evitar que sufran, y quitarles las piedras del camino se consi-dera engreír desde su alternativa negativa. Esto los lleva, lejos de convertirlos en personas estables, responsables y dueñas de su vida, a ser esclavos de su temperamento al formarse en ellos la idea irracional de que han venido al mundo a pasarla bien, sin renuncias, sacrificios, to-lerancias ni metas que lograr por su propio esfuerzo.
Padres muy indulgentes, demasiado “buenos”, que temen traumatizar a sus hijos si no los atienden de inmediato, padres que no soportan ver lágrimas en los ojos de sus hijos, a los que trastorna verlos sufrir y por ello viven co-rriendo y gastando hasta lo que no tienen con tal de “verlos felices”, están bloqueando el camino que los lleva a ser adultos independientes y autosuficientes. Para llegar a la Inteligencia Emocional que se requiere enfrentar las vicisitudes de la vida sin refugiarse en drogas, alcohol y otras evasiones, es importante comenzar desde temprano a no engreír sinó mimar, a no quitarles las piedras del camino sinó permitir que lloren mientras aprenden a quitárselas con sus manos. Solo así lograremos que cuando abandonen nuestras casas para iniciar sus vidas, tengan la fuerza interna para negarse deseos innecesarios, resistiendo a la presión de la inmadurez y el consumismo, y a llevar las riendas de sus decisiones con respon-sabilidad y persistencia.
La abuela, la gran conciliadora
"Reflexiones de una abuela que aporta en el cuidado de los nietos con mucha prudencia y sabiduría".
Leíamos en la prensa una noticia conmovedora: unos abuelos salvaban en un accidente ferroviario a sus dos nietos, de 6 y 8 años. Ellos dieron su vida al proteger con sus cuerpos los de los pequeños. Y pensé en tantos otros abuelos que también la dan minuto a minuto, día a día, para que los hijos de sus hijos reciban ternura y afecto ante las ausencias de los progenitores. Seguramente, los abuelos, que murieron con tanta generosidad, también habían dedicado mucho de su tiempo a aquellos pequeños.
Hoy se habla desde el punto de vista médico del “síndrome de la abuela esclava”. La abuela que sólo piensa en los hijos, que no se atreve a decir que está agotada por el exceso de responsabilidades en que se encuentra inmersa, y que no se queja porque tiene miedo de no ser útil, en esta situación, puede acabar enfermando. Es posible que eso suceda porque las abuelas siguen teniendo el mismo espíritu maternal de cuando eran madres (se dice que “son dos veces madres”). Pero, debido a la edad, les cuesta más recuperarse del esfuerzo físico y psíquico.
Saber ser abuela
A la hora de hablar de ayuda, es mejor utilizar la palabra compartir. Compartir con el abuelo. Compartir a los hijos. Compartir a los nietos. Por lo tanto, compartir el trabajo, compartir las aficiones, compartir los buenos momentos y los no tan buenos, compartir lo que se es, lo que se tiene y los conocimientos que se adquieren por la edad.
Cuando se sabe pedir complace al otro porque puede compartir. Cuando pedimos un favor, de hecho estamos haciendo otro favor. Las abuelas han de saber pedir ayuda a tiempo, antes de que por agotamiento no puedan hacer nada más. Y los hijos jóvenes, que necesitan de la abuela, tienen que estar más atentos a sus necesidades afectivas y físicas y agradecerle lo que hace por ellos.
Para ser buena abuela hay que tener una actitud positiva, para resolver problemas sin susceptibilidades, y una actitud participativa para saber dar y recibir. No fuera el caso que estuviéramos paseándonos por casa diciendo: “pobrecita de mí, cómo sufro y lo poco que me quejo”. Desde mi punto de vista, es muy importante el siguiente punto: para transmitir serenidad y paz al matrimonio joven se debe ser muy prudente y no interferir en sus relaciones. La autonomía y la independencia de los hijos casados tienen que valorarse mucho, así como los objetivos educativos que tengan para sus hijos estos deben respetarse; la responsabilidad es de ellos y no de los abuelos. Este hecho no excluye que cuando los nietos estén en casa de los abuelos tengan que seguir el orden material que sea costumbre en la casa de los mayores. En este tema, para no tener problemas generacionales, debe mantenerse una buena comunicación entre abuelos e hijos, sabiendo pasar por alto pequeñas banalidades, distinguiendo lo que es esencial de lo que es accesorio.
El hábitat natural de la persona es su fami-lia. Por eso, se hace patente que allí donde, prioritariamente la gente mayor se puede encontrar realizada, es con los suyos. No puede centrarse en ella misma, ni hablar siempre de que las cosas han cambiado demasiado, sinó que debe adaptarse con flexibilidad a estos cambios. Todos hemos visto la afinidad que hay, en muchas ocasiones, entre un adolescente –la edad de más inseguridad– y sus abuelos. Ver la felicidad de los abuelos que, midiendo sus fuerzas, son capaces de dar toda su sabiduría y ternura a los pequeños que van llegando a este mundo da mucha alegría.
Nosotras, las supermujeres
"Esposa, madre, hija, hermana, profesional y amiga: son algunos de los roles que las mujeres enfrentan actualmente con mucha exigencia y responsabilidad, a tal punto que muchas se sienten frustradas cuando, según ellas, no lo logran a plenitud"
Hace unos días una persona muy sabia me dijo: “Hay que dejar de sobrevivir para empezar a vivir”. Estas palabras me golpearon, pues tuve que detenerme unos minutos y reflexionar sobre mi vida y lo que estoy haciendo de ella. En este pensar se me vino a la mente no solo mi vida, sinó también la de muchas otras mujeres que, como yo, compartimos un sinnúmero de roles (mujer, esposa, madre, hija, hermana, profesional, amiga) que nos llevan a una vida llena de responsabilidades, actividades y exigencias.
¿Qué nos lleva a elegir este estilo de vida? ¿De dónde vienen las exigencias? ¿Por qué asumimos tantas res-ponsabilidades? ¿De dónde viene la necesidad de hacer todo perfecto? Son preguntas que me hago.
¿Se han fijado en las mujeres que salen en las propagandas de algunos productos de consumo familiar? Prime-ro, son regias, lindas y con un pelo divino. Amanecen sin ojeras y siempre sirven el desayuno felices. Luego, despachan rumbo al colegio a cada hijo entregándoles un lunch nutritivo,mientras que al esposo lo despiden con un beso amoroso. Lavan todos los trastos del desayuno sin despeinarse, enseguida se van a la oficina con un atuendo de ejecutivas divinas y tienen una jornada de trabajo dura, pero siempre exitosa. Más tarde, recogen a los niños, los llevan a todas sus actividades extracurriculares, los ayudan a realizar los deberes, van al gimnasio, preparan una cena deliciosa, y, por la noche, salen a divertirse con el esposo. ¡Definitivamente un día espectacular! ¿Quién no lo quiere? Nunca se cansan ni expresan algún sentimiento de malestar. Parecen perfectas y aparentan una vida ideal, libre de stress.
Este es el modelo de mujer de la sociedad postmoderna en la que sobrevivimos. Sin embargo, este estilo de vida es absolutamente irreal e imposible de alcanzar, pues nos presenta una vida superficial, sin contratiempos, ni dolores; donde el éxito es la receta de la felicidad. Definitivamente, este modelo de vida no nos muestra una vida cotidiana real, entonces nos confundimos y pensamos que podemos ser como esas mujeres, siempre perfectas en todo lo que hacemos, o sentimos que eso es lo que se espera de nosotras.
En este afán de cumplir con nuestras res-ponsabilidades y de hacerlo de la mejor manera, nos llenamos de actividades, que luego se vuelven exigencias, y que muchas veces no podemos cumplir porque no nos alcanza el día, ni las fuerzas.
Rutinas imposibles de cumplir
Pensemos en ese día en el que nos levantamos temprano y volamos a una reunión con el profesor de un hijo, luego vamos al trabajo, salimos disparadas a la casa porque los niños tienen campeonato de fútbol, pero resulta que además la hija adolescente necesita que la lleve al gimnasio y la del medio tiene reunión de estudio en casa de una amiga. Sobre todo esto tengo la misa del duelo del papá de una amiga, a la que quisiera llegar, y más tarde el cumpleaños de mi hermana a la que todavía no le he comprado regalo. ¿y los deberes de los niños pequeños? Volar para que los hagan después del fútbol, y ayudarlos sin perder la paciencia y sin que sientan que se los apura para poder llegar al duelo y después al cumpleaños.
De remate, llegamos a la casa y nos ente-ramos que no hay leche para el desayuno de mañana. ¿Les suena familiar? Este es un día normal para muchas de nosotras, quienes, además, a la hora de ir a dormir, agotadas, nos decimos: ¡Otro día que no llegué al gimnasio! Y el esposo que pregunta ¿por qué tienes esa cara de cansada? Y aparecen las culpas por todo lo que faltó hacer o no hicimos perfecto.
¿Qué podemos hacer para empezar a vivir?
Es muy importante que tengamos claro qué es lo que nos motiva a convertirnos en una supermujer, tanto en el campo profesional como en el personal, pues no se trata solo de ser profesionales exitosas, sino también de lucir flacas, tonificadas, con un cutis terso y con un corte de pelo moderno; ser unas madres modelo, amas de casa impecables y esposas amorosas, amigas incondicionales e hijas solidarias.
Las responsabilidades que asumimos a partir de estos roles son buenas y necesarias, pero también es importante conocer cuál es el límite de cada una de ellas.
¿Qué es lo que me lleva a exigirme en cada uno de estos roles más allá del 100%? ¿Lo hago porque siento que es lo que los otros esperan de mí? ¿Lo hago porque de esta manera siento que obtengo valor como persona? ¿O lo hago porque así cumplo con las metas que me he propuesto en la vida?
Es necesario conocernos a nosotras mismas y plantearnos un proyecto de vida realista, de tal manera que pueda confrontar lo que me motiva a hacer todo tan perfecto, mis expectativas sobre mí misma y mis límites como ser humano.
Reconociendo mis fortalezas y límites, y planteándome metas claras, podré prio-rizar mis responsabilidades, asumiendo las actividades que lograre´cumplir de la mejor manera. También podré diferenciar las actividades que no son tan importantes y requieren menos exigencias de mi parte, las que podré aplazar o cumplir más sencillamente y a las que deberé renunciar. Hay que tener claro que no podemos estar en varios lugares al mismo tiempo, aunque haya situaciones que así lo requieran.
Podemos buscar ayuda y delegar algunas actividades. Estoy segura de que muchos esposos compartirán algunas responsabilidades, si nosotras se lo pedimos y los dejamos.
Esto ayudará a nuestra familia a tener una visión más realista sobre lo que hacemos, a saber qué se puede esperar y qué no, y a nosotras a deshacernos de la culpa de no hacer todo tan perfecto. Y más bien ayudará a sentirnos satisfechas con lo que hacemos.
Es una realidad que actualmente vivimos de una forma rápida ya que las exigencias son muchas, sin embargo será bueno aprender a parar un poco, regalarnos un tiempo para descansar, para disfrutar de lo sencillo que siempre está allí y que no lo vemos por tener tanto que hacer, o a veces por buscar la felicidad en donde no está.
No podemos ignorar un “mami, te quiero” de tu pequeño hijo, el diálogo con el otro, la mirada del esposo o un pequeño logro personal.
Más allá del modelo que la sociedad nos imponga, cada una de nosotras tiene un don especial, una particularidad, un carisma y una misión. Tenemos la posibilidad de reconocer nuestras limitaciones y la responsabilidad de descubrir nuestras fortalezas, para vivir nuestro tiempo como Dios nos pensó, siendo nosotras mismas: mujeres únicas e irrepetibles.
Amarre, vacile o amigos con derecho
"Algunas de las nuevas modalidades afectivas de hoy dejan un sentimiento de vacío en los jóvenes".
Fueron los mismos jóvenes quienes durante varias clases y talleres me hicieron comprender los conceptos de cada una de estas nuevas formas de enamorarse. Trans-cribo lo que sería un consenso de los significados que me dieron.
Amarre:
Relación de dos personas, hombre y mujer que sintiéndose enamorados desean estar juntos de forma más comprometida para compartir su tiempo, inte- reses y secretos. Se vive la fidelidad entre enamorados (de lo contrario se es “cachudo” y se rompen las reglas sanas).
Vacile 1:
Es la “preli” del amarre. Es el tiempo que sirve para conocer un poco más a la persona con la que tal vez se viva un enamoramiento comprometido. Puede implicar cercanía emocional y quizás algo de contacto físico.
Vacile 2:
Estar con una persona que te atrae pero sin ningún compromiso, por corto tiempo, pasándola bien, utilizándose para divertirse juntos. Se vive la pasión y el deseo: Besos, abrazos y algo más pueden darse en estas relaciones. Depende de las intenciones y de la oportunidad.
Amigos con derecho:
Esas ganas que le tienes a tu amigo o amiga y que puedes saciarlas en una re-lación sexual porque tienes derecho a ello –sin perder su amistad- y nadie puede reclamar, ni su “pelado”, porque tú eres su “amigo”. Puede darse en relaciones de ex enamorados.
Analicemos a fondo
El vacile y el amigo con derecho son las dos nuevas formas que requieren analizarse, pues el enamoramiento parece tener unas reglas más seguras y saludables. Hay unas características comunes entre el vacile y el amigo con derecho: son relaciones cortas, espontáneas. Instantáneas, solubles, no exclusivas y no comprometidas.
¿No te parece que algo está mal? Porque estas características que describimos corresponden a las cosas, a objetos, a relaciones entre animales pero no a personas: utilizables, diluibles, evaporables, descartables, instintivas, no privadas sino públicas, superficiales, light, vacías.
La naturaleza del ser humano es distinta a todas las demás naturalezas que existen sobre la creación: somos los únicos seres con unos privilegios que nos distinguen de los animales y de las plantas: libertad, voluntad, raciocinio y capacidad para amar.
Sin embargo, al parecer, hemos elegido funcionar como producto, siguiendo el instinto y la revolución hormonal, que además, cuando se une al alcohol, produce una bomba, rebajando nuestra riqueza de ser humano.
El mundo ayuda bastante a que una relación de vacile fugaz parezca buena y normal, y que si eres un poco más atrevido te lances a tu amiga, o a pedir derechos sexuales a cuenta de esa amistad. Además, casi todo el mundo lo hace; está de moda: yo vacilo, tú vacilas, él vacila, todos vacilamos.
Sociedad de consumo
La sociedad de consumo en que vivimos suele decir a los jóvenes: ¡Véndete bien! (Muestra lo más que puedas de tu cuerpo). ¡Demuestra quién eres! (Cuánto tienes es cuánto vales). ¡Úsate, úsalo! (Aprovéchense juntos un rato). ¡Explótate! (Tus recursos pueden llevarte lejos). ¡Gózala ahora! (La vida es una sola, nadie te quita lo vivido).
Por otro lado, el mercado te dice: tranquilo, que yo te vendo los productos necesarios para el verdadero amor y la felicidad completa: el plan ilimitado, la tarjeta de crédito, el preservativo, el energizante, barra libre, el viagra, la ropa efectiva, la cirugía plástica, sugar free (creo que brain-free se ha filtrado en algunos productos).
¿Quién quiere ser producto en vez de persona?, ¿objeto voluntario de un placer que llega y asimismo se va? Tú eres persona, no cosa. Valórate, entonces, no puede usarte ni usar a otro, debes amarte primero, sin venderte por aventuras instantáneas que te van dividiendo en trocitos por todas partes.
El amor verdadero se lo encuentra con paciencia, buscándolo en los lugares apropiados, donde iría la gente que busca personas especiales, diferentes, que no siguen al hombre masa.
Usa tus recursos humanos: libertad para elegir a quien más te conviene sin depender de la oportunidad; raciocinio para analizar si por las características de aquella persona y las tuyas vale la pena intentar una relación más comprometida; voluntad para luchar por un amor que valga la pena y rechazar todas esas relaciones fugaces que te dejan un vacío y te impiden encontrar a la persona que deseas y puedes amar con toda la fuerza de tu humanidad.